Que recuerde nunca creí -ni me hicieron creer- en esos mitos que dicen que a los niños los traen las cigüeñas de París, que las niñas nacen en las rosas y los niños en los repollos. Pero una vez, ya adulto -si es que algún día lo sea-, me quedó claro que a mi me había traído un pelícano de las Galápagos. Por eso se imaginarán la importancia que recobra para mí el viaje que pronto vamos a hacer alla. *** Les voy a contar como fue que llegué a esa conclusión. Aquí tienen el dibujo de mi (...)

A mí me trajo un pelicano de Galapagos